Con perfume a jazmín
El departamento-taller de Josefina es amplio y luminoso.
Los ventanales dejan entrar la luz del Parque Lezama y las plantas trepan hasta el alto techo formando una pequeña muestra de lo que pasa afuera…

Josefina sonríe y se le ilumina el rostro. Su sonrisa amplia y franca nos invita a acompañarla a su galería personal, donde exhibe su obra y parte de su historia.
De una familia acomodada, a Josefina no le fue fácil insertarse en el mundo del arte. Se sentía sola y vulnerable, blanco de la crítica fácil por provenir de una familia bien. La enfermedad (disritmia cerebral) también le dio batalla y pudo superarla gracias a la meditación de la mano de Alberto Loizaga. También le tocó cuidar a su segundo marido Michel, eximio escultor, durante una larga y penosa enfermedad. Era la época en que no podía salir para no dejarlo solo y se dedicó al pastel. Allí pudo expiar su historia. La obra de esta época es diferente, inquietante.
La obra en la que está trabajando ahora está llena de luz, de vida, de alegría. Es que a
Josefina ya no le importa el afuera, sólo quiere estar conectada con la Naturaleza y el mundo espiritual.

01 Sin título, acrílico sobre tela, 58 x 78cm. 1956.

02 Josefina junto a las directoras.
¿Quién es Josefina Robirosa?
Una bocona!!!
Trato de estar todo el día tirada en la hamaca paraguaya que tengo acá (y se señala la frente). Hoy la gente quiere ser como inteligente y racional y para mí, que vengo leyendo libros desde chica que dicen todo lo contrario, lo importante para tener inspiración es la
inspiración que llega del universo, porque si no recurrís a cuadros ya vistos. Yo he trabajado toda la vida para vaciar mi mente. Yo no tengo celular, no tengo tarjeta de crédito, ni uso computadora… No quiero ocupar mi cabeza con otras cosas que me distraigan.
¿Y con la cuestión del género?
Mirá yo me molestaba mucho porque siempre que se comentaba un cuadro se decía “qué
polenta!, qué arrojo!” todas cosas masculinas. Eran siempre ponderaciones del hombre sobre la fuerza del hombre o si había una cuestión política o social. Y a mí no me parece que el arte tenga que ocuparse de la política! Yo leo los diarios desgraciadamente a fondo pero creo que el arte pasa por otro lado. A mí los críticos no me prestaban atención porque creían que yo era una “paqueta” idiota que pintaba; y yo me rompía el alma porque como no hacía otra cosa lo que me salvaba, mi cable a tierra, era la pintura.
¿Estuviste en el Di Tella?
Sí, estuve en el Di Tella y mostraba mis cuadros. Era amiga de Samuel Paz, por ejemplo. Pero durante mucho tiempo no aprobaba lo que veía…
¿El arte sale de carambola?
Sí, firmo esa frase!
¿Trabajás todos los días, tenés una rutina de trabajo?
Sabés qué frase me define? Trabajaría todos los días, todo el día si tuviera más de una hora y media libre por día… Trabajaba 8 hs. por día y cambié del óleo al acrílico porque era algo tan rutinario que se hacían las 8.30 hs de la noche y yo estaba lavando los pinceles. Era tan aburrido que siempre se hiciera esa hora todos los días y yo estuviera

03 Sin título, óleo sobre tela, 150 x 150 cm. 1968.
limpiando pinceles con aguarrás que cambié al acrílico, por fiaca! Los pinceles se podían lavar con agua.
Yo soy Geminiana y las geminianas no tienen capacidad para aburrirse.
¿Con qué galerías trabajaste?
Con Ruth Benzacar, con Rubbers. Ahora estoy con Vasari.
¿Qué leés habitualmente?
Perdí totalmente el gusto por la ficción…
¿Qué te gusta de los pintores jóvenes?
Me gusta Siquier por ejemplo…
Tengo la sensación de que la gente está barranca abajo. Hay como un apuro, una falta de
maduración para mostrar.
¿En qué estás trabajando ahora?
En unos bosques nuevos. Empecé a abrir carpetas y a sacar viejas ideas. Me entusiasmé con el collage y justamente ahora estoy preparando uno para los 20 años de la revista Noticias.
Tomé una foto de un espiral que era un cuadro y pegué las fotos de un diccionario que venía con el diario.
El collage es fantástico porque te permite componer.
También hago pasar imágenes en digital y pinto encima. Antes pasaba con slides y era más aburrido!

04 Sin título, mixta sobre papel, ca 1959.

05 Parte de sus obras en un rincón de su casa/taller.
¿No pintas figuras salvo los nadadores de la época en que intentabas pintar “a lo macho”?
Sí, tengo algunas figuras. Pero cuando pinto los bosques no pongo figuras. Tuve una época en que pintaba nadadores.
¿Por qué bosques?
La Naturaleza era lo único fiable que había en un momento de mi vida. Yo era muy insegura y tenia algo de Marta Minujim, aunque no hago lo que hace Marta… Yo no vivía si alguien no me veía vivir. Era una sensación horrible. Yo vivía en Martínez pero como no hacía vida social, cruzaba la vía para ir a hablar con los jardineros de un vivero de la zona. Necesitaba hablar con alguien para sentir que yo existía.
Estaba casada y tenía mis bebés, pero la vida era muy desesperante. Era como autista.
Yo soy amable con Marta porque la entiendo, ella necesita hacer mucho ruido, estar en el
afuera. Yo por suerte me curé.
Además todo lo que pasa con el gobierno es muy deprimente. Sería mejor no leer el diario, pero no puedo dejar de leerlo.
06 Sin título, óleo sobre tela, 70 x 70 cm. 1972.
¿Y cómo fue el salto de épocas?
Fue un mejoramiento. Empecé a mejorar de a poco. Cuando Michel se enfermó consulté a
una vidente que me dijo muchas cosas sobre la enfermedad de mi marido y sobre mí misma…
Después nunca más consulté a una vidente y empecé a hacer meditación.
Si la meditación no apareciera en los cuadros yo no hablaría de eso. Pero ya la última exposición que hice en Rubbers era un desconcierto.
Era lo que me salía. Esa fue la última muestra. Ahora estoy con Marina Pellegrini en Vasari, que fue la única que vino a mi taller y revolvió papeles y miró y buscó cosas.
¿Cuáles fueron tus referentes de pintura?
Para mí, Macció.
Josefina habla, gesticula, sonríe. Se la ve feliz, rodeada de sus bosques, sus recuerdos, las obras de sus amigos… y perfumada con esencia de jazmín.

07 Sin título, óleo sobre tela, 60 x70 cm. 1955.

