Serie de la Ribera

Buenos Aires, 1946. Escultor. Estudió en la Escuela de Artes Manuel Belgrano. A los 24 años viajó a París, continuando sus estudios. Trabajó como orfebre. Estudió con Victor Vassarely, padre del pop art, y antropología con Levi Strauss. A fines de los 70 regresa al país. Enseña en la escuela técnica Raggio, donde reformula la carrera de orfebrería. Realizó un centenar de muestras individuales. Obtuvo el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Artes Plásticas en 1993.

Las piezas escultóricas de hierro patinado, potentes volúmenes convexos, formas concéntricas, dimensiones más que considerables, se entrecruzan produciendo una modulación extraña. Algo detenido en el tiempo, quizás la propia memoria, las va enhebrando una a una, dando forma al relato de una historia pretérita, construida por partes.
En octubre 2005 presentó un conjunto de obras que llamó “Serie de la Ribera” en la galería Maman. Una ribera es un punto de llegada o de partida, el final o el inicio de una travesía. La poderosa solidez constructiva que anida en el conjunto, la arquitectura
volumétrica, el entrelazamiento y entrecruzamiento de los planos, de las
diagonales de fuga, afincan sin duda sus raíces en el constructivismo escultórico de un Jean Arp, Max Hill, Naum Gab­Antón Pevsner.
El volumen de la masa y el volumen del espacio no son idénticos, pero sí dos materiales concretos, mensurables. Las obras de Díaz responden a este principio, pero a la vez estas abstracciones tienen el inconfundible aroma de la nostalgia, de lo que un día partió y no volvió. De ahí que la ribera a la que alude el título de la serie esté tan ausente los ojos como omnipresente en cada una de las partes entrelazadas.

Alberto Giudici (fragmento).